Principio de precaución


La protección de la salud humana y del medio ambiente exige actuar frente a los riesgos de los productos químicos antes de que se produzcan daños graves o irreversibles. El principio de precaución establece la importancia de adoptar medidas preventivas incluso cuando no existe certeza científica absoluta sobre sus consecuencias.

La Declaración de Río de 1992

En la Declaración de Río de 1992 figura una primera definición del principio de precaución:

«Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente».

Desde entonces, el criterio se ha ampliado para abarcar la protección de la salud humana.

Los cuatro elementos esenciales del principio de precaución

El principio de precaución tiene cuatro elementos esenciales para proteger la salud humana y el medio ambiente.

Principio
de precaución
01 Tomar medidas preventivas ante la incertidumbre.
02 Imponer la carga de la prueba a los promotores de una actividad.
03 Estudiar alternativas a los elementos perjudiciales.
04 Fomentar la participación de la población en la adopción de decisiones.

Cuando se comercializa un producto químico sin tener en cuenta este principio, se expone a la población a riesgos innecesarios a corto, medio y largo plazo.

Recordemos cuántos productos han sido retirados del mercado años después de luchas interminables y daños irreversibles, a veces incluso la muerte, sufridos por cientos de consumidores que creían estar comprando un producto seguro.

RECUERDA QUE NO TODO LO QUE ESTÁ A LA VENTA ES SEGURO.
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