Medio ambiente y salud
La prevención es fundamental para proteger la salud y el medio ambiente. Conocer los riesgos de los productos químicos, la contaminación del aire, las fragancias sintéticas y los plásticos es esencial para reducir la exposición y prevenir enfermedades ambientales como la Sensibilidad Química Múltiple.
El entorno cotidiano y la exposición química
La exposición a productos químicos no se limita a la contaminación del aire exterior. También está presente en los edificios donde vivimos y trabajamos, en los materiales que nos rodean y en muchos productos de uso cotidiano.
Los materiales de construcción, los revestimientos, los textiles, el mobiliario y determinados productos de limpieza y aseo pueden liberar sustancias al aire ambiente. A ello se suman las fragancias sintéticas y la presencia de plásticos y microplásticos en el medio ambiente.
El aire que respiramos, dentro y fuera
La contaminación del aire no se limita a las calles o las zonas industriales. En los espacios cerrados, donde pasamos gran parte de nuestro tiempo, pueden acumularse compuestos procedentes de materiales y productos que utilizamos habitualmente.
La contaminación que permanece en los edificios
Los materiales de construcción, el mobiliario, las tapicerías, los revestimientos y determinados productos de limpieza liberan compuestos orgánicos volátiles al aire ambiente.
Según la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos (EPA), la concentración de estos compuestos suele ser más alta en espacios cerrados que en el exterior.
Un problema que compartimos
La contaminación procedente de coches, fábricas e industrias empeora la salud de las personas afectadas por Sensibilidad Química Múltiple.
Necesitamos aire limpio, sin contaminación, para sobrevivir.
La necesidad de proteger el aire que respiramos también está presente en el mensaje difundido con motivo del Día Internacional del Aire Limpio por un Cielo Azul.
Productos cotidianos y contaminación ambiental
La contaminación también está relacionada con la composición de los productos que compramos y con los materiales que utilizamos. Las fragancias sintéticas y los plásticos muestran dos aspectos diferentes de este problema.
Lo que no revela el olor de un producto
Las fragancias sintéticas se incorporan a perfumes, ambientadores, detergentes, cosméticos y numerosos productos de uso habitual.
Detrás de la denominación «fragancia», amparada por el secreto comercial, pueden encontrarse más de 3.000 productos químicos diferentes. Entre ellos existen sustancias con riesgos conocidos para la salud.
Un olor agradable no debe confundirse con la ausencia de sustancias químicas sintéticas.
Los plásticos y su presencia en el medio ambiente
Las consecuencias de la producción y el consumo de plásticos afectan al medio ambiente y a la salud humana.
Se han detectado partículas plásticas en numerosas especies animales y en diferentes tejidos y fluidos del organismo humano.
Las investigaciones también han evidenciado alteraciones de la microbiota intestinal asociadas a la exposición a microplásticos.
La prevención comienza antes de que se produzca el daño
Conocer los riesgos de los productos químicos y disponer de información sobre lo que compramos son aspectos fundamentales para proteger la salud y el medio ambiente.
Actuar ante la incertidumbre
El principio de precaución establece la necesidad de adoptar medidas preventivas ante la incertidumbre y de estudiar alternativas a los elementos perjudiciales.
La Declaración de Río de 1992 recoge que la falta de certeza científica absoluta no debe utilizarse para retrasar medidas eficaces cuando exista peligro de daño grave o irreversible.
La información sobre las sustancias químicas
El etiquetado y envasado de sustancias químicas incluye diferentes elementos relacionados con los peligros y las medidas de prudencia.
