El compromiso familiar con la SQM


La Sensibilidad Química Múltiple afecta a la dinámica familiar y supone para todos sus miembros cambios y situaciones impredecibles difíciles de afrontar. Adaptarse a nuevos hábitos de vida, comprender la enfermedad y mantener una buena comunicación resulta fundamental para que toda la familia pueda afrontar esta nueva realidad.

Cómo afecta la SQM a la vida familiar

El desconocimiento de la enfermedad por parte de los médicos y la falta de una respuesta adecuada a la persona enferma pueden contribuir a generar tensiones familiares.

No es fácil entender que alguien pueda enfermar por la exposición a algo tan sencillo y cotidiano como una colonia, un perfume, un detergente, la lejía o un suavizante que hasta ese momento se utilizaba en casa sin problema.

Tampoco es fácil adaptarse a los cambios generados por la enfermedad y a los nuevos hábitos de vida, que serán el pilar básico no solo para el enfermo, sino para toda la familia.

Cambios en la vida social y la vivienda

Además de modificar los hábitos cotidianos, la Sensibilidad Química Múltiple puede obligar a la familia a cambiar su manera de relacionarse socialmente y, en determinadas circunstancias, también el lugar donde vive.

Cambios en las relaciones sociales

La familia también deberá aprender nuevas formas de relacionarse socialmente, restringiendo las salidas a lugares concurridos como cines, teatros, restaurantes, conciertos o cualquier otro en el que exista riesgo de exposición a productos químicos.

Cuando es necesario cambiar de vivienda

Al avanzar la enfermedad, puede llegar a ser necesario un cambio de domicilio, con todos los trastornos que esto implica para la dinámica familiar.

Quizás los medios económicos sean insuficientes o se tarde en encontrar una vivienda y un lugar adecuados.

La importancia de una buena comunicación familiar

Una buena comunicación será fundamental para afrontar los cambios que impone la enfermedad y mantener el apoyo entre todos los miembros de la familia.

Esta comunicación debe incluir:

  1. Comprender el miedo del enfermo al futuro.
  2. Tener claro que la SQM es real, no un problema psicológico de la persona afectada.
  3. Saber que es una patología orgánico-tóxica y ambiental, relacionada con la forma de vida actual y con el uso de productos químicos sintéticos prácticamente en todo lo que nos rodea.
  4. Tener claro que el control ambiental va a beneficiar a toda la familia, no solo al enfermo de SQM.

La labor de los familiares

El compromiso de la familia es fundamental para acompañar a la persona enferma y afrontar los cambios que exige la Sensibilidad Química Múltiple.

Los familiares deben:

  • Permanecer al lado del enfermo.
  • Apoyar, no cuestionar.
  • Aprender con él o ella todo lo necesario sobre esta enfermedad.
  • Evitar el uso de productos que le dañen.
  • Darle fuerzas para seguir adelante y hacerle saber que, pase lo que pase, siempre estarás con él o ella.
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