Guía SQM
Una guía práctica para entender la exposición a sustancias químicas, conocer qué es la carga química y aplicar medidas sencillas en el día a día para cuidar tu salud y la de tu entorno.

Vía respiratoria
Inhalamos contaminantes presentes en el aire interior y exterior, como compuestos volátiles, partículas, humo, fragancias o productos liberados por materiales y superficies.

Vía dérmica
La piel puede entrar en contacto con sustancias presentes en cosméticos, productos de limpieza, plásticos, textiles tratados o materiales de uso cotidiano.

Vía digestiva
Podemos ingerir sustancias químicas a través de alimentos, agua, envases, utensilios o materiales que pueden liberar compuestos al entrar en contacto con lo que comemos o bebemos.
La carga química
La carga química es el conjunto de sustancias a las que estamos expuestos a lo largo del día. No se trata de una sola sustancia, sino de la suma de muchas exposiciones pequeñas que, con el tiempo, pueden influir en nuestra salud y bienestar.
Reducir la carga química significa tomar decisiones informadas para vivir en entornos más saludables y evitar tóxicos innecesarios.
Control ambiental y primeros pasos
Pequeñas acciones diarias pueden marcar una gran diferencia. Puedes empezar por estos puntos clave en tu hogar y en tu vida cotidiana.
Ventila a diario tu hogar y espacios de trabajo.
Lee etiquetas y evita fragancias sintéticas.
Elige productos de limpieza y cuidado personal más sencillos y mejor tolerados.
Opta por materiales naturales en textiles y mobiliario siempre que sea posible.
Reduce plásticos y recipientes que liberan sustancias.
Cuida la calidad del agua y prioriza una alimentación sencilla y poco procesada.
El entorno también cuida

En la SQM, el cuidado no depende solo de la persona afectada. La familia, las amistades, el entorno laboral y los espacios compartidos pueden facilitar mucho la vida diaria o convertirse en barreras difíciles de atravesar.
También es importante respetar los límites de la persona afectada y nunca minimizar sus síntomas. Recuerda que quien vive con SQM, estas medidas no son una preferencia: son una forma de poder integrarse sin sufrir.
Evitar perfumes antes de una visita, no usar ambientadores, ventilar los espacios, lavar la ropa con productos sin químicos y preguntar antes de utilizar productos de limpieza puede marcar una gran diferencia.
Espacios seguros y zonas blancas
Las personas con SQM necesitan espacios donde la exposición a sustancias químicas y fragancias sea lo más reducida posible. A estos entornos se les suele llamar zonas blancas: lugares pensados para minimizar perfumes, ambientadores, productos agresivos y tóxicos innecesarios.
No se trata de crear espacios perfectos, sino espacios más seguros y accesibles. Una casa, una consulta, una sala de reunión, un centro de trabajo o un espacio público pueden ser más habitables si se reducen las barreras químicas.

Cuando veas a una persona con mascarilla…

Muchas personas con SQM utilizan mascarilla para poder seguir saliendo de casa, acudir a una cita, hacer una gestión o compartir un espacio con otras personas.
No la llevan porque sean contagiosas. La llevan porque necesitan protegerse de un entorno que puede resultarles hostil, aunque para los demás parezca normal.
Detrás de esa mascarilla puede haber una persona intentando participar en la vida cotidiana con el menor riesgo posible.
Comprenderlo ayuda a mirar con más respeto y a reducir el aislamiento.
